Archivos Mensuales: agosto 2012

El Jardín Secreto

Hubo un día en que los hombres pájaro dejaron de volar…
Hubo un tiempo en el que las olas del mar descargaban tímidas contra los arrecifes de coral…
Hubo un lugar donde las voces mutaban a mariposas de colores…
Hubo unos corazones donde las miradas eran de arco iris y el abatimiento no tenia lugar…
Corríamos por el labrantío buscando flores y hacíamos diademas policromas con ellas, moríamos y nacíamos una y mil veces bajo el resplandor de la luna llena y ella sonreía al vernos jugar a la vida. Éramos cómplices del destino y forajidos del pasado, con centenares de muescas en la empuñadura de nuestras armas de amar.
La noche marchaba triste por no poder estar en nuestra compañía cuando el Astro Rey asomaba por el horizonte y las estrellas arrojaban su albor lo más fuerte que podían sobre nuestras comprensiones para que las recordásemos hasta que volvieran a renacer la noche siguiente arropadas por el manto de la oscuridad.
Todas las pardas hojas de los frondosos arbustos se tornaban verde vida cuando las acariciabas con tu mirada… Celoso el Sol despuntaba al alba por el ridículo que hacía al verse comparado a tus ojos, e inquietas, las aves del paraíso disimulaban entre la maleza de pura cobardía al querer medirse en hermosura con el estallido de belleza que emanaba de tu rostro.
“El Páramo de la Vida” así lo llamábamos, ahí no había lugar para las dudas y las certezas eran gotas de lluvia que resonaban crepitantes sobre la límpida lámina de agua que cubría tus mejillas cuando practicábamos intuitivo juego del amor, donde todo era válido y donde no cabía el juicio del hombre, en nuestro páramo, en ese lugar nunca escuchado en su canto por oídos profanos, nunca pisado en su cobardía por los bárbaros de la oscuridad, nunca tomado al asalto por infelices fracasados, el Páramos de la Vida, donde jugueteaban como libélulas las sonrisas del pasado, las que a veces tímidamente me brindabas y se despegaban de tus labios cristianizándose sobre las alas de las mariposas…
Hace tanto de aquello…
Hoy sigo esperando que vuelvas a nuestro hogar, el páramo está triste, agreste, y ya no brillan las estrellas, la luna llora por no ver tu silueta junto a los acantilados, recuerdas? donde tejías bellos ropajes con el fino hilo de voz que emanaba del canto de las sirenas… ahora el sol ya no quiere salir y las tinieblas reinan por entre los secos matorrales, las aves del paraíso han perdido su flamante colorido y mi unicornio blanco ya no come, no quiere trotar entre el polvo de estrellas y yo no quiero levantarme del seco manto de hojas muertas sobre el que paso todo mi tiempo, al pie de viejo roble donde una vez grabamos nuestras iniciales a golpe de alegrías.
Con mi pensamiento dibujo las horas del reloj mientras escucho el murmullo de las plantas, y las lágrimas de la luna caen sobre mi rostro fundiéndose con las mías…
Como es posible que no recuerdes?
Como puede ser que hayas sido absorbida por el grosero canto de las gárgolas?
Seguiré esperando mientras un hálito de vida quede en mi cuerpo, mientras que de una seca rama pueda brotar un minúsculo tallo tendré esperanzas, desespero una y otra vez y a cada instante deseo que llegue en fin de esta tortuosa sinrazón, que una ola de oscuridad abrace definitivamente mi alma para arrastrarla por los siglos a la más profunda caverna del averno.
A veces despierto azotado como por un viento seco y solo me alivia el recuerdo de tu perfume, el recuerdo del olor de tu piel mojada por los mil crisoles del rocío, el recuerdo del aroma de tus cabellos que se enredaban en el herbaje mientras traveseábamos por entre las praderas del verde esmeralda.
A veces te siento llegar por mi espalda y no quiero volverme por miedo a que solo sea una traición de mis sentidos empujados por la desesperación del deseo. Oigo tu voz cerca del lago de los nenúfares y mi corazón estalla en pálpitos de ansiedad, veo tu silueta dibujarse y desmaterializarse mil veces antes de que tenga tiempo tan solo de parpadear y mis ojos se empañan cuando siento el cálido de tu aliento golpear de cerca mis mejillas, por que sé que es un sueño y sé que tendré que despertar para enfrentarme unas horas más al más cruel de los designios…
Desfallezco por última vez abrazado a la promesa de que algún día regresaré al jardín secreto para resarcir a mi noble parentela, recuperaré mis fuerzas, pactaré con el mismo diablo, le venderé al señor de la oscuridad a cambio de una oportunidad, el más preciado de mis tesoros, mis recuerdos con Dafne, mis más preciadas vivencias serán la moneda de cambio y marcharé a la ciudad con un cuerpo nuevo, sin memoria, para emprender una nueva vida, y caminaré por las calles con su nombre cerrado en mi puño hasta que llegue el día que descubra mi pasado y cumpla mi promesa.