Archivos Mensuales: enero 2012

La Tierra, “Campo concentración de Almas Humanas”

La Tierra, “campo concentración de almas humanas atrapadas (como el genio de la lámpara) en camisas de fuerza (el cuerpo)”, recluidas en un espacio rodeado de vallas electrificadas (control de la rejilla magnética terrestre y otras tecnologías extraterrestres)  se enfrenta a una tormenta cósmica (la Onda) donde la energía de ésta va a desactivar los artificios y ofrecer al humano la oportunidad de abandonar su angustiosa camisa, dejándolo cubierto solo por su envoltura natural, la que evoluciona, que envuelve a la inmortal alma humana y haciendo que este cuerpo evolucione a una dimensión superior a la realidad 3D donde ha estado recluido: La Quinta Densidad.

Mientras, el conjunto de seres “propietarios de la granja humana”, seres de cuarta densidad que quieren permanecer en su densidad sin ser afectados por la energía, se protegen en túneles de la Tierra o en naves gigantes construidas a propósito como jaulas de Faraday, con las que se mueven de planetas en planetas. Éstos intentan salvar parte de los “animales” de la granja, llevándoselos, a unos a los subterráneos, a otros a las naves.

Para los llevados a los subterráneos, a una selección de la élite humana terrestre (que incluye a políticos, banqueros, militares, y a todos aquellos que egoístamente abandonaron al resto de humanos a su suerte), se les engaña haciéndoles creer que viene un cometa destructor, Nibiru, Shiva, Planeta X, Enana Marrón, etc. que va a causar supertormentas solares, terremotos, huracanes y se les “vende pasajes de oro” para estas instalaciones, que poseen alta tecnología, un montón de comida guardada y que pueden soportar los cambios terrestres (Carta del Político Noruego añadido en este post sobre Nibiru) y, además, estarán acompañados por extraterrestres “benevolentes” que les ayudarán a arreglar el desorden después de la catástrofe y crear un Nuevo Orden, eso sí,  con una población hibridada, chipeada y sostenida en solo quinientos millones de habitantes (Georgia Guidestones).

Llamemos a esto el “Infierno”…
Para los “creyentes”, ya sean de cualquier religión clásica o de religiones nuevas, como la Nueva Era o incluso la “Exopolítica” (que pudiera convertirse en eso), se les hace comprender que va a haber, después de la muerte, quizás en vida, una “ascensión” (captación indirecta) o incluso que van a venir naves para salvarlos de los cambios terrestres (captación directa) y serán llevados un nuevo espacio, que es un lugar enorme y hermoso, que maneja tecnología superior y que es un lugar de placer (distinto a la Tierra, que es un lugar de dolor) donde convivirán temporalmente con seres de luz o seres humanos haciendo esa labor, que “tranquilamente y con mucho amor” se sentarán a revisar sus “karmas” (que seguramente serán un desastre, porque es lo que tiene vivir en una prisión comandada por tiranos) y donde, a su debido tiempo (después de haber hecho su labor de sugestión de tal manera que sea el humano quien “comprenda” y tome su decisión basada en su “libre albedrío”), les propondrían la mejor manera de “arreglarlo” en nuevo destino  : probablemente una nueva granja humana, quizás en este mismo planeta, quizás en Marte o Venus o incluso fuera de este Sistema Solar.

Esta gente, tanto los “ascendidos” como los voluntariamente abducidos, realmente irían a parar a unas inmensas naves, parecidas a la descrita por Arthur Clarke en “Cita con Rama” y en las que el propio Alex Collier, aun mayores, dice haber estado con los andromedanos; espacios  “tan grandes y hermosos” que la vista no permite o permitiría si quiera darse cuenta de que realmente se está dentro de una nave y donde, además,  la cegadora luz  de estos “seres superiores”, “tan grandes y hermosos”, no permitiría vislumbrar sus oscuras intenciones.
Llamemos a esto el “Cielo” e imaginemos que eso siempre ha estado ahí, durante milenios, pero donde, ahora, en estos momentos de cambio, se han incorporado más naves de los mismos controladores  o incluso de nuevos extraterrestres de diversa índole que se han sentidos atraídos a este momento dramático, como pescadores que se reúnen en la época en que los salmones regresan, río arriba, a la Fuente…

Mientras tanto, a los indecisos que no han entrado en la “pre-selección” y que quedan en vida en la Tierra, aun en estado físico 3D y justo antes de que la Onda haga su presencia como un reloj (¿11-11 ó 12-12?) se nos mete en un mundo apocalíptico que arruine nuestras almas y precipite nuestras muertes, aprovechando la época convulsa que sufre la Tierra por las pre-olas de la nueva energía (tormentas solares) y que nuestro  planeta absorbe por una de estas dos posibilidades: porque la Tierra esté a punto de parir a su nueva Tierra de quinta densidad (destino natural en el Universo Expando) y ésta nueva se lleve consigo a sus naturales moradores o porque la vieja Tierra entre en un proceso de autolimpieza y  seamos los herederos reales y encargados de reparar esta bello planeta (como opinan Miriam Delicado y otros).

Sea como sea, los efectos naturales de esta época convulsa en la superficie terrestre son potenciados por los controladores extraterrestres con sus poderosas e imperceptibles -para cegatos como nosotros- tecnologías ocultas, con las que son capaces de desarrollar maremotos, terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas, que solapan bajo las propias tormentas solares y bajo la llegada de (quizás supuestos) terribles cometas oscuros, cuyos -también supuestos- primeros efectos destructivos son por culpa de las alineaciones planetarias de este planeta con estos inciertos objetos y que, “casualmente”, llegan en el delicado momento económico que atraviesa la sociedad humana, previamente planificado y el delicado equilibrio alimenticio en el que hemos entrado, también, por supuesto, previamente planificado.

De esa manera se intenta evitar nuestra evolución natural, que necesita de un estado mental preciso o vibracional receptivo con la nueva energía. Creando el caos en el planeta e influyendo miedo por doquier consiguen mantener a la población asustada-encogida-bloqueada, lo cual es lo antagónico que la energía necesita para hacer su trabajo de modificación del patrón genético (ADN) y cuya angustia produce la ceguera que no permite ver y sentir  la otra posibilidad latente que la Onda está generando: la oportunidad de salir de esta situación espacio-temporal artificialmente creada por los no humanos.